ZAJ: abre la puerta... y la cierra
Autoría: Grupo ZAJ (Acción colectiva)
Fecha: 1968
Lugar: Sala de exposición, auditorio o cualquier espacio con una puerta disponible.
Instrucciones: En una sala de exposiciones o galería de arte, el performer realiza de manera pausada el acto de abrir y cerrar una puerta, manteniendo un ritmo constante o variando su tempo según la inspiración. Este acto desencadenará una serie de variaciones luminosas y sonoras en el interior de la sala.
La acción invita a reflexionar sobre la percepción del tiempo y la naturaleza del movimiento repetitivo. La puerta, como elemento de tránsito, se convierte en un símbolo de límites, conexiones y decisiones, mientras que el acto de abrirla y cerrarla representa el flujo entre lo posible y lo restringido. ZAJ utiliza esta simplicidad para subvertir las expectativas del espectador, despojando al arte de cualquier narrativa compleja y enfocándose en la pureza del gesto.
Esta obra resalta la filosofía de ZAJ: la disolución de la frontera entre arte y vida. Al tomar un acto tan común y convertirlo en el núcleo de una experiencia performativa, el grupo obliga al público a reconsiderar el significado de lo cotidiano, el tiempo y la intencionalidad detrás de los actos más simples.
La acción "Abrir y Cerrar una Puerta" del Grupo ZAJ, como muchas de las performances minimalistas y conceptuales del colectivo, tiene un trasfondo político implícito al enmarcarse dentro del contexto sociopolítico de la España franquista de los años 60. Aunque el colectivo no hacía declaraciones políticas explícitas en sus obras, el carácter radicalmente experimental y antinarrativo de sus acciones puede interpretarse como una forma de resistencia frente a la cultura oficialista y autoritaria de la época.
El hecho de que la acción no tenga un propósito claro (la puerta no conduce a ningún lugar ni cumple una función pragmática) puede leerse como un comentario sobre el carácter opresivo del régimen, donde la vida cotidiana estaba sujeta a restricciones constantes que limitaban las posibilidades de cambio y apertura. Al despojar el arte de narrativas controladas y fomentar una interpretación abierta, el Grupo ZAJ ofrecía una alternativa al discurso oficial, abriendo la "puerta" a nuevas formas de pensar y experimentar, desafiando, aunque fuera de manera implícita, la rigidez y el autoritarismo del momento histórico en que fue creada.


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