Una para un solo violín

Título: "One for Violin Solo" (1962)
Autor: Nam June Paik  / Fluxus 

La performance comienza con el artista de pie en un espacio escénico, sosteniendo un violín en sus manos. Lo eleva gradualmente, haciendo que el público observe cada movimiento, en un acto de tensión que dura varios minutos. La acción es deliberadamente pausada, prolongando el suspenso y creando una atmósfera cargada de anticipación. Finalmente, en el momento culminante, el performer deja caer el violín hacia el suelo, estrellándolo y rompiéndolo de manera contundente. El artista se retira del escenario, este acto deja un silencio incómodo en el espacio, donde solo quedan los restos del violín roto.

 

 

Realizada en 1962, en el apogeo del movimiento Fluxus, "One for Violin Solo" ejemplifica los valores anti-artísticos y experimentales que caracterizaron al grupo. Que incluía artistas como George Maciunas, Yoko Ono y otros, era un movimiento que buscaba romper con las tradiciones elitistas y la institucionalización del arte, promoviendo la idea de que cualquier acto, objeto o gesto podía convertirse en una obra artística. Fluxus se oponía a las barreras que separaban el arte de la vida cotidiana y rechazaba la reverencia por los objetos artísticos tradicionales, defendiendo en su lugar un arte efímero, basado en la experiencia y la acción.

Para el artista, el violín simboliza la tradición musical y artística occidental, especialmente la música clásica, con su estructura rígida y su veneración por los objetos preciosos. Al destruir un instrumento tan cargado de significado, Paik desafía el valor material del objeto, así como su carga simbólica y cultural. Este acto es una declaración provocadora en un contexto en el que el arte y la música aún estaban profundamente marcados por tradiciones jerárquicas, técnicas y formalistas. Al romper el violín, se propone un espacio para el arte que está más allá de las limitaciones formales y de las expectativas convencionales, alineándose con el espíritu de renovación radical del arte de su tiempo.

"One for Violin Solo" es recordada como una obra que desafiaba y redefinía el arte desde su misma concepción, y su impacto resuena en prácticas contemporáneas. Al destrozar un violín en escena, Paik propone un cambio de paradigma: el arte puede ser efímero, disruptivo y crítico. La obra desafía no solo las categorías tradicionales del arte, sino también las nociones de propiedad, preservación y valor.

La pieza anticipa movimientos posteriores como el arte conceptual, donde el valor reside en las ideas y no en los objetos, y el arte de acción, que enfoca en la experiencia efímera y compartida en lugar de en la creación de artefactos duraderos. Una obra desafiante que representa la fuerza disruptiva y renovadora del arte de Nam June Paik.

Esta performance es una crítica a la permanencia y sacralización del arte, un manifiesto a favor de la temporalidad, la experimentación y la libertad creativa. La pieza revela una postura crítica que resuena con el espíritu de Fluxus, cuestionando los límites y propósitos del arte, y dejando una marca indeleble en el discurso artístico posterior.

 

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