Una acción de cercanías
Artista: Fame Chimica
Fecha: 14 de diciembre del 2019
Lugar: Espacio 120, L'Hospitalet (Barcelona)
Instrucciones: En una galería concurrida, prácticamente a oscuras aparece un performer que enciende un pequeño pero potente foco que coloca en el suelo, y ante el haz de luz va pegando trozos de cinta adhesiva hasta construir un cuadrado de unos 50 centímetros de lado. El artista se aleja un poco del espacio marcado, toma un micrófono conectado a un pequeño altavoz autoamplificado y lo va manipulando hasta conseguir el acople perfecto gracias a la realimentación del sistema. Un segundo performer entra en escena llevando en la mano un libro que coloca abierto en una página escogida al azar sobre el suelo, justo entre el foco y el espacio marcado. Seguidamente retrocede caminando de espaldas hasta colocar sus pies justo en el centro del cuadrado, en ese momento el sonido cesa y el artista queda inmovilizado, "atrapado". El primer performer coloca sobre la cabeza del segundo una cartulina blanca en forma de cilindro y se retira. La escena permanece inmóvil durante unos minutos. Pasado ese tiempo la luz del foco cesa dejando la estancia a oscuras marcando el final de la acción.
"Dot-ha y los 100 golpes " es una performance que explora los límites
entre luz, sonido, y confinamiento en el espacio, y pone en cuestión la
percepción del público sobre la realidad, la narrativa y la estructura
de poder en la observación artística. La acción se desarrolla casi
completamente en penumbra, lo que genera un ambiente de expectativa y
misterio. Desde el momento en que el primer performer enciende el foco,
el haz de luz en el suelo se convierte en una especie de umbral de
significado, un espacio de ritual donde el silencio y el ruido, la
movilidad y la inmovilidad, la luz y la oscuridad se enfrentan en un
juego de tensiones y simbolismos.
La posición del libro, abierto al azar en una página indeterminada, sugiere que el conocimiento que contiene es incompleto y fragmentado. La apertura aleatoria simboliza una narrativa sin control, como si fuera una verdad a medias que se ofrece al público, invitándoles a proyectar significados sin revelar un sentido definitivo. Este fragmento se convierte en una metáfora del acceso limitado a la verdad, insinuando que incluso cuando el conocimiento está “abierto” y accesible, solo tenemos una visión parcial, desconectada de la totalidad. El libro, que normalmente simboliza la comprensión y la sabiduría, se convierte aquí en una paradoja: se abre, pero no comunica; está visible, pero incomprensible.
Una alegoría sobre la imposición de límites y la vigilancia, y al mismo tiempo una crítica sobre la percepción y la pasividad del público en el acto de observar. El cuadrado marcado en el suelo es un espacio de detención y control, pero también un área de significado que el público debe completar, proyectando sus propias interpretaciones de la "captura" y el "silencio" en la acción. El contraste entre el ruido de feedback y el silencio final representa la idea de que la estabilidad y el orden aparente, que parecen ofrecer un escape de la incomodidad o el caos, pueden, en última instancia, generar un aislamiento o alienación más profundo.
La oscuridad final es, en sí misma, el cierre de la experiencia, simbolizando la ausencia de sentido definitivo o de conclusión. La performance no ofrece una respuesta, sino que deja al público en la oscuridad, casi literal y figurativamente. Esta última desaparición de la luz actúa como una declaración sobre la naturaleza efímera del control y la transitoriedad de los límites, sugiriendo que los actos de observación, confinamiento y vigilancia son también temporales y frágiles.



Comentarios
Publicar un comentario